Serie artística

El corazón como territorio

El corazón aparece como una forma sensible sometida a procesos de aislamiento, adaptación, arraigo y transformación. A través de su anatomía simbólica, la serie interroga la experiencia emocional del ser contemporáneo.

Cuerpo, materia y memoria del territorio

En esta serie, el corazón funciona como una metáfora de la vida humana. No aparece únicamente como un órgano, sino como la forma simbólica del latido, la sensibilidad y el vínculo con los otros. En mi imaginario, corazón y mente ocupan lugares diferentes: el corazón recibe, impulsa y expone la emoción; el cerebro la interpreta, la ordena y busca darle sentido.

Cada obra presenta al corazón atravesado por estados que lo transforman: soledad, adaptación, deseo, arraigo, pérdida, resistencia o renacimiento. Las emociones no permanecen quietas; crecen, se acumulan, se deforman y dejan huellas. Por eso el corazón cambia de escala, de color, de materia y de relación con el espacio que lo rodea.

Más que representar una anatomía, la serie busca construir una imagen del ser contemporáneo: sensible, vulnerable y en permanente transformación.